Una vez finalizadas nuestras fiestas al Stmo. Cristo de La Salud 2026, leo en facebook ( https://www.facebook.com/cosasdechloe) una publicación donde se pone de relieve el excesivo culto al ruido que ha marcado cada día de las celebraciones. Ruido y humo que tenemos que inhalar como el humo que hemos inhalado injustamente durante muchos años en los lugares públicos antes de la ley que restringe el tabaco, y que puede ser aceptado por muchos pero que es sufrido por otros muchos y muchas veces en silencio, sin rechistar. No se trata de establecer la cantidad de gente que acepta y que sufre. Con pocos que fueran sería suficiente. Pero seguramente no serán tan pocos.
Efectivamente, estoy totalmente de acuerdo con lo dicho en
el post de Clhoe. Es muy sencillo de entender: vive pero deja vivir. Nuestra
fiesta es participada intensamente por los minglanilleros y por nuestros
visitantes. En pocos lugares he visto tanta devoción y las salidas y entradas
del Cristo a su bonita ermita y a la iglesia parroquial es seguida con fervor.
Por eso, no debería tener que concentrarse la gente en un escaso 40 por ciento
de la coqueta plaza del Cristo para dejar un 60 por ciento a los innumerables artefactos
pirotécnicos de todas formas, longitudes y calibres que ocupan casi todo el
espacio.
Es tradición recibir y despedir las fiestas con pirotecnia y
es celebrada por todos, pero por eso los límites,- que no la supresión-deben estar claros pues con el exceso mucha
gente sufrirá el intensísimo petardeo que daña los oídos y especialmente las personas sensibles a los ruidos excesivos. Los bebés, enfermos, mayores, y
también las mascotas están especialmente afectados. Pareciera que queramos
competir con el ruido de otros lugares y superarlos año tras año. Pues en
Valencia, de donde seguramente viene nuestra tradición ya se han establecido
diversas normas que limitan los ruidos en pirotecnia, espacios en los casales y
orquestas en las calles.
Hay expertos en contaminación acústica a los que se podría
recurrir y que pueden ayudar al Ayuntamiento a establecer normas razonables a
seguir.
No solamente el ruido excesivo es atribuible a la
pirotecnia. Este año las carrozas destrozaban tímpanos a su paso por las
calles. El volumen de la música era exagerado y agobiante. También el ruido de
las discotecas en el recinto ferial tras las orquestas cada noche se ha
prolongado hasta las 8 de la mañana. Descansar así es un reto para muchas
personas. No estaría de más establecer una hora razonable de finalización.
Hace unos años pasé las fiestas patronales en un pequeño
pueblo de La Rioja similar al nuestro. Me llamó la atención la disciplina con
la que se desarrolla cada uno de los eventos programados. Concretamente en este
último, el baile en la plaza del pueblo comienza a las 23h, finaliza a las 3h y
a partir de esta hora se abren las discotecas que han permanecido cerradas
hasta entonces, en locales cerrados e insonorizados como marca la ley, donde
los jóvenes que lo desean pueden seguir la fiesta mientras los demás descansan
de un día pleno de actividad.
Tenemos unas estupendas fiestas patronales, todos procuramos
estar esas fechas en Minglanilla y mostrarlas a nuestros familiares y amigos.
Que sea la cordura y lo razonable lo que mostremos cada año y que todos sin
excepción gocemos de unas fiestas estupendas.
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Imágenes de Pixabay

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